3 problemas de lactancia en la primera semana resueltos

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Acude a un asesor de lactancia si los síntomas como fiebre o congestión duran más de 48 horas.

La lactancia no siempre es fácil y, si tienes dificultades, no estás sola. De hecho, un estudio realizado en EE.UU. con más de 500 mamás reveló que el 92% de ellas habían tenido problemas con la lactancia en la primera semana. Afortunadamente, muchas de las dificultades que surgen al principio de la lactancia son sencillas de resolver.

Problema 1: ¡La lactancia duele!

El dolor durante la lactancia se debe a la sensibilidad de los pezones, sobre todo una vez que la leche «sube» entre el segundo y el cuarto día, después del parto. Tu bebé se alimentará cada dos horas, lo que significa que el problema puede empeorar rápidamente y algunas madres descubren que sus pezones se agrietan, sangran o se llenan de ampollas.

Soluciones

Comprueba el agarre de tu bebé

La causa más probable de los dolores de lactancia es que el bebé no se engancha correctamente. Tu bebé debe tener una gran parte de la zona inferior de la areola (la piel oscura que rodea el pezón) en la boca cuando se alimenta, con tu pezón contra el paladar, ahuecado suavemente por debajo por su lengua.

Acude a un asesor de lactancia

Un especialista en lactancia materna podrá verificar que la boca y el cuerpo de tu bebé están bien colocados y que no hay otros problemas de agarre. También puede comprobar el interior de la boca del bebé para ver si hay algún problema físico.

lactancia materna
Alimenta a tu bebé con frecuencia. Intenta alimentarlo al menos de ocho a doce veces cada 24 horas.

Prueba diferentes posiciones para amamantar

La posición de cuna cruzada, bajo el brazo («balón de rugby») o tumbada puede aliviar la presión en las zonas más dolorosas del pecho.

Limpia suavemente los pezones

Utiliza trozos de algodón humedecido en agua después de dar el pecho para eliminar cualquier resto que pueda provocar una infección.

Seca los pezones al aire

También puedes usar una franela muy limpia y suave, ya que las infecciones pueden proliferar en condiciones de humedad. Utiliza almohadillas de lactancia desechables o lavables para absorber las pérdidas de leche y no olvides cambiarlas regularmente.

Alivia tus pezones

Alivia el dolor y la sequedad de la piel. Aplica suavemente unas gotas de tu propia leche materna. También puedes probar con almohadillas de hidrogel directamente desde la nevera. Estos apósitos para pezones refrescan y proporcionan un alivio instantáneo del dolor durante la lactancia, al tiempo que crean las condiciones ideales para la curación.

Protege tus pezones

Los protectores de pezones evitan que tu ropa roce las zonas adoloridas.

Ten paciencia

El dolor suele ceder al cabo de unos días, a medida que tu cuerpo se acostumbra a la lactancia y la succión de tu bebé se hace más eficaz. Consulta a un profesional de la salud, a una asesora de lactancia o a un especialista en lactancia materna si el dolor durante la lactancia no disminuye al cabo de unos días. El dolor continuado en los pezones puede ser un signo de infección que puede requerir medicación.

Problema 2: Mi bebé no se agarra bien al pecho

Algunos recién nacidos no consiguen un buen agarre, quizás porque ambos necesitan un poco más de tiempo para coordinar la lactancia, o porque han nacido prematuramente, porque están incómodos tras un parto difícil o porque su madre tiene los pezones planos o invertidos.

Soluciones

  • Pide ayuda a un asesor de lactancia o a un especialista en lactancia materna que pueda diagnosticar la causa del problema y elaborar un plan para ayudarte a superarlo.
  • Dibujar los pezones invertidos o planos. Los formadores de pezones se colocan cómodamente dentro del sujetador y ejercen una suave presión que puede ayudar a sacar los pezones para favorecer la lactancia.
  • Adopta diferentes posturas para facilitarle las cosas a tu recién nacido. Necesita sentirse apoyado, cómodo y capaz de respirar para poder alimentarse eficazmente. Asegúrate de no sujetar su cabeza ni empujarla. Un estilo de alimentación relajado y guiado por el bebé le anima a utilizar sus reflejos innatos, lo que le facilita alcanzar el pecho y agarrarse a él.
  • Realiza pequeños ajustes durante la toma. En lugar de poner y quitar a tu bebé del pecho, lo que genera frustración a ambos, intenta asegurarte de que está bien colocado y cómodo. Mantén su cuerpo cerca de ti, apóyalo por el contorno de los hombros y sujétalo con firmeza para que se sienta seguro. Deja que su cabeza se apoye en tu muñeca para que pueda inclinarse ligeramente hacia atrás y dejar más espacio para que su nariz respire. Su barbilla debe estar cerca de tu pecho. Si los pequeños ajustes no parecen mejorar la comodidad de tu bebé, pide ayuda a un asesor de lactancia o a un especialista en lactancia materna.

Problema 3: No tengo suficiente leche materna

Al principio producirás una pequeña cantidad de leche materna porque los cambios hormonales que desencadenan la producción de leche se producen lentamente, y no se terminará hasta el segundo o cuarto día. Esto puede hacer que te preocupe que tu bebé no reciba suficiente, pero como su estómago es muy pequeño al principio y se alimenta con frecuencia, no es un problema.

Durante los primeros días sólo debes preocuparte si tu bebé pierde más peso de lo esperado y produce muy pocos pañales húmedos y sucios, o si muestra signos de deshidratación.

Soluciones

  • Alimenta a demanda, no según un horario. Durante la primera semana después del nacimiento, el recién nacido querrá alimentarse al menos cada dos o tres horas (quizá más) durante el día y la noche. Esta frecuencia ayuda a aumentar la producción de leche.
  • Cuídate. No siempre es fácil con un recién nacido, pero intenta descansar cuando puedas, comer bien y recibir toda la ayuda posible en las tareas domésticas y con los niños mayores para poder centrarte en la lactancia.
  • Intenta extraer la leche. Si tu bebé se alimenta a menudo y sigue sin ganar peso, un asesor de lactancia o un especialista en lactancia materna puede recomendarte que te extraigas leche para aumentar tu producción.

Con estos consejos, esperamos que puedas resolver los principales problemas de lactancia en la primera semana y no dudes en consultar a un asesor o especialista en lactancia materna si el dolor persiste.

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