5 pasos para estar tranquilo y centrado incluso cuando tu hijo está fuera de control

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5 pasos para estar tranquilo y centrado incluso cuando tu hijo está fuera de control
Ayuda a tu hijo a practicar habilidades de relación saludables.

Admitámoslo, en la relación entre padres e hijos, hay una persona que tiene un autocontrol maduro y otra más pequeña con bastante menos autocontrol. El resultado es que, como padres, no sólo tenemos que regularnos a nosotros mismos, sino que también tenemos que ayudar a nuestros hijos a regularse. A continuación presentamos 5 pasos para estar tranquilo y centrado incluso cuando tu hijo está fuera de control

Los niños son literalmente incivilizados. No conocen ni entienden las reglas sociales que tenemos sobre cuándo y cómo expresar las emociones.  Resulta que esa es una de nuestras principales tareas como padres: enseñar a nuestros hijos a expresarse de una manera que honre su emoción pero que también sea prosocial.

La primera infancia es un momento privilegiado para el aprendizaje de las emociones y la autorregulación: el cerebro es totalmente plástico y está preparado para aprender. Pero eso también significa que es inmaduro, que no está bien conectado en esas áreas y que está desorganizado.

Autorregulación

Pasará bastante tiempo antes de que nuestros esfuerzos por enseñarles la autorregulación den sus frutos. Dependiendo de la edad, del temperamento y de lo que ocurra en su vida, nuestros hijos aún no están bien equipados para manejar la decepción, la frustración, para poder calmarse, para concentrarse en un objetivo, evaluar opciones o tomar decisiones bien pensadas.

Pero, ¿hasta qué punto estamos bien equipados nosotros como padres? ¿Qué hemos hecho en nuestras vidas antes de que llegue ese bebé para prepararnos a manejar un ser que tiene poco autocontrol?

autorregulacion padres
Cuando sientas que empiezas a reaccionar, ten a la mano un mantra.

Tal vez esa sea una de las razones por las que la gente dice que nunca puedes prepararte realmente para tener un hijo: que antes de ser padre no tienes ni idea de lo que es ser totalmente responsable de otra persona, estar siempre pensando en ella y anteponer sus necesidades a las tuyas.

Por otro lado, llevamos toda la vida preparándonos para este momento: nuestro propio sistema de autorregulación está muy influenciado por nuestra propia infancia y nuestras experiencias como adultos.

Trabajo interno

Algunos estamos mejor regulados por naturaleza, otros pueden estar mejor regulados debido a la experiencia, pero todos tendremos que hacer un trabajo sobre nosotros mismos y adaptarnos una vez que nazca ese bebé. Y luego tendremos que seguir adaptándonos. A medida que nuestros hijos crezcan, nosotras también creceremos, sólo que nuestro crecimiento será interior.

Como padres, a menudo parecemos tener un instinto para saber lo que nuestros hijos necesitan y, sin embargo, también nos encontramos desconcertados, irritados y, a veces, en una batalla de voluntades con estas pequeñas criaturas que todavía tienen que aprender las reglas y las formas de socialización.

Hablamos mucho de la importancia de enseñar a los niños a autorregularse, pero ¿qué pasa con los nuestros? ¿Cómo desarrollamos estas habilidades? ¿Cómo puedo enseñar a mi hijo a manejar su frustración cuando a veces yo no puedo manejar la mía?

Por suerte, nuestros hijos tienen una manera de saber qué es lo que necesitamos trabajar: ¡pueden presionarnos como nadie! Como si fueran maestros Jedi, nuestros hijos exponen rápidamente nuestros puntos débiles y nos desafían a diario. Simplemente tenemos que aceptar ese reto y ser conscientes de ello.

Los padres zen no nacen, la autorregulación no es una habilidad que hay que dominar o un rasgo inherente, sino un viaje dentro de nosotros mismos que siempre puede crecer, cambiar y adaptarse.

Reformula tus expectativas y simplemente observa

Como todo en esta lista, esto no es algo que se hace una vez y ya está. En parte, porque tu hijo siempre está cambiando y creciendo y, junto con ese crecimiento, tus expectativas sobre él cambiarán. Dondequiera que esté tu hijo en términos de desarrollo, es simplemente donde está.

Como padres, sin duda les ayudamos a desarrollarse, pero también tenemos que aceptar dónde están. Los niños serán más emocionales que nosotros. Con sus limitadas habilidades de regulación y sus constantes saltos cognitivos, es normal que tengan días malos.

Recuerda que las habilidades de autocontrol no se organizan en el cerebro hasta los tres años y no maduran hasta los 5 ó 6 años. Hay un desarrollo continuo a lo largo de la infancia y luego un segundo gran estirón de autocontrol en el cerebro durante la adolescencia. Algunas estimaciones sitúan la maduración final a los 30 años.

5 pasos para estar tranquilo y centrado incluso cuando tu hijo está fuera de control

1. Imprime citas inspiradoras

Esto para recordarte a ti mismo que debes estar abierto a sus malos días, a su mal humor y a su falta de regulación, pégalas por toda la casa para que te ayuden a recordar que debes ajustar tus expectativas y ver a tu hijo por donde está en ese momento.

2. Separa sus emociones de las tuyas

Cuando nuestros hijos se vuelven locos, se desencadena una respuesta de estrés en nosotros que puede ser peor si es en público. Mantener la calma tiene su importancia.

¿Cómo se puede hacer esto? Como todos los demás pasos, es un proceso. Pero ya has empezado a frenar tus propias emociones con el primer paso, cambiando tus expectativas. El siguiente paso es identificar tus desencadenantes.

La «autovigilancia» suele ser uno de los primeros pasos en la construcción de la autorregulación parental. Empieza a hacer una lista de tus desencadenantes. ¿Qué es lo que te hace estallar?

Cómo centrarse

Cuando sientas que empiezas a reaccionar, ten a la mano un mantra (que se ha demostrado que calma el cerebro en estudios de imagen), respira (una forma probada de detener la respuesta al estrés) y di una frase sencilla. Algo que te estabilice o te calme.

Engancha tu núcleo (que también tiene un efecto fisiológico calmante) y planta tus pies firmemente en el suelo, abierto y mirando a tu hijo. Respira profundamente y repite tu mantra. Ahora estás en un lugar de fuerza para contener su tormenta.

3. Construye tu caja de herramientas para padres

La forma en que manejas los problemas de regulación de tu pequeño está entrelazada con tu propia regulación. Si tienes un plan para manejar estas situaciones, te sentirás mejor equipada. Si te sientes mejor equipada, estarás mejor regulada.

Además, les estás ayudando a aprender a regularse a sí mismos, ¿verdad? Nuestra propia regulación está completamente ligada a nuestra capacidad de enseñar la regulación a nuestros hijos. Los dos sistemas deben estar conectados en nuestro cerebro, nuestros hijos no serán capaces de regularse si nosotros no podemos hacerlo.

Si te regulas y respondes en lugar de reaccionar a tu hijo, ya serás más eficaz a la hora de ayudarle. El siguiente paso es la autoeficacia de los padres, es decir, la confianza que tienes en tu capacidad para influir positivamente en el comportamiento y el desarrollo de tu hijo.

¿No sabes por dónde empezar? Aquí están algunos pasos para responder en lugar de reaccionar a tu hijo: Actuar: Reconocer, Conectar, Enseñar. Esta es otra forma de empezar. Identifica un factor desencadenante o una situación estresante.

4. Cuídate

Estar bien descansado y preparado para afrontar los retos es probablemente nuestro mayor reto en la crianza moderna. Quizá sea porque hacemos demasiadas cosas o porque tenemos muy poco apoyo de la sociedad, pero la realidad es que estamos demasiado cansados, gastamos demasiado y nos pasamos de la raya.

Puede que nos sintamos capacitados, pero mantener la calma pasa factura. Es más difícil cuando nosotros mismos estamos cansados o estresados. Nuestras reservas emocionales son limitadas. Cuando sentimos que nuestras reservas disminuyen, tenemos que dedicar tiempo a cuidarnos. Parte de eso es ser realistas y dejar de intentar hacerlo todo.

Y parte de ello es ser capaz de vivir el momento. Encontrar la alegría en lo mundano y en tu rutina diaria te elevará.

5. Saber qué hacer cuando se pierde

Sigue estos 5 pasos para estar tranquilo y centrado incluso cuando tu hijo está fuera de control. Perder es parte de la vida, parte de las relaciones. Tus hijos deben ser testigos de ello y lo serán. Así pues, date un poco de gracia y aprovecha la oportunidad para modelar la autorregulación para tus hijos:

  • Reconoce que has perdido los nervios o que te has frustrado.
  • Discúlpate. A veces los padres también cometen errores.
  • Identifica. Dile a tu hijo qué fue lo que hiciste para calmarte.

A veces los padres también se enfadan. Todo el mundo tiene sentimientos. “Te grité y no debí hacerlo. Siento haber herido tus sentimientos. Pero luego, respiré profundamente y me calmé, ¿no? Te quiero y trabajaré para no perder los nervios”.

Esto es estupendo a muchos niveles: muestra que todo el mundo comete errores, pero que los errores pueden superarse. Permite a tu hijo desarrollar el perdón y la empatía. Te permite modelar la autorregulación y te hace consciente de tus puntos débiles o desencadenantes.

¿Cómo fortalecer tu autorregulación?

En siguiente video hallarás una serie de tips para poner en práctica la regulación emocional.

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