7 hábitos de juego de los padres y niños felices

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7 hábitos de juego de los padres y niños felices
Los padres que juegan con sus hijos construyen fuertes vínculos con ellos.

Cuando te conviertas en padre no te olvides de jugar, de hacer cosas divertidas, cosas que un «adulto» nunca haría. La vida es lo que tú haces de ella. Juega con tus hijos. Crea recuerdos. Comparte tradiciones. Haz cosas divertidas y locas. En esta edición, te diremos 7 hábitos de juego de los padres y niños felices

Las investigaciones demuestran que los niños cuyos padres participan a menudo en juegos físicos y de simulación, tienen fuertes vínculos con ellos y son más competentes socialmente con sus compañeros.

7 hábitos de juego de los padres y niños felices

1. Dominar la cara de supertonto en respuesta a los lloriqueos

Esta es una respuesta perfecta para un niño cansado y quejumbroso: una cara de asombro o una cara de pez sorprendido, en realidad cualquier cara tonta que demuestre que estás sorprendido por sus protestas. Ten cuidado de no burlarte de sus emociones reales, pero muéstrale cómo reírse de las cosas pequeñas hace que todo sea más fácil.

Los lloriqueos se convierten en risas y, aunque no todo se solucione, normalmente se puede pasar a la siguiente cosa con un poco menos de alboroto y unas cuantas sonrisas más.

padres y niños felices
Los padres juguetones crían niños felices.

2. Introducir el juego en la rutina diaria

Tu hijo no quiere lavarse las manos, ponerse los zapatos, salir a la calle, ir al orinal, salir del recreo, etc. Las transiciones de una actividad a otra son difíciles para los niños, al igual que las tareas cotidianas.

Están demasiado ocupados jugando como para detenerse y ocuparse de sus asuntos o pasar a lo siguiente. La respuesta típica de un padre puede ser hablar de las consecuencias -si no te cepillas los dientes tendrás caries– o entablar una lucha de poder. La forma lúdica es seguir jugando.

Cuando nos cepillamos los dientes, jugamos a «perseguir» los gérmenes de la caries por la boca. Puedes cantar o poner una canción para que las transiciones sean divertidas. O utiliza un juguete favorito, haz que el juguete «hable» y pídele a tu hijo que se ponga su pijama. O prueba a utilizar un cuento para fomentar la cooperación o un juego para poner límites.

3. Apreciar el humor de los niños

No tengas miedo de reírte. Pero ten una regla: los chistes sobre el orinal son sólo para casa, no para el preescolar. Más allá de las habituales bromas sobre el orinal, que rara vez fallan, los padres juguetones saben cuándo infundir el día con risas y saben cómo hacer reír a sus hijos.

4. Haz que las situaciones cotidianas se conviertan en tradiciones familiares

Ser un padre juguetón significa apreciar el momento. Ponerse al nivel de tu hijo y vivir ese momento. Este sentido de la presencia es un regalo de nuestros hijos para nosotros. No significa que tengas que hacer nada especial, sino simplemente reconocer lo que ya está sucediendo, nombrarlo y repetirlo.

Supongamos que tus hijos corren por ahí después de la cena haciendo el ridículo. Te unes a ellos (dejando los platos por un momento) y dices: «Es el martes de juegos». O una tarde tu hijo saca su capa de superhéroe. Le dices «¡Es el día del juego de los superhéroes!».

5. Entender que el juego es amor

Los expertos están a favor de conectar con tus hijos y tener profundas relaciones de corazón a corazón. Eso es importante y no se puede descartar. Pero, especialmente con los niños más pequeños, la conexión se produce a través del juego. Los niños no nos dicen que han tenido un día duro o que se sienten solos. Nos dicen: «Juega conmigo, mamá».  El juego independiente es muy importante para la creatividad y el desarrollo cognitivo.

6. Juego brusco para aliviar el estrés y la tensión

La próxima vez que tu hijo se muestre malhumorado o se porte mal cuando te reúnas con él después de un día de colegio y trabajo, prueba a hacer un juego físico con él. Escondite, persecución, juego de abrazos… cualquier tipo de juego brusco.

El nivel de juegos bruscos depende de la edad de tu hijo, de su temperamento y del tuyo. Lo importante es que sea un juego físico que ayude a los niños (y a los adultos) a desahogarse y a reconectar.

7. Comparte la belleza del mundo con tus hijos (Sé espontáneo y vive para este día)

Criar a un niño que puede mirar a su alrededor y ver la belleza en la naturaleza y el mundo que le rodea es un regalo increíble: quedarse hasta tarde en un colchón de aire en el patio trasero y contemplar las estrellas, levantarse temprano y ver el amanecer en un lago o en la playa, hacer un picnic en un parque para cenar una noche entre semana en verano, sorprender a los niños y llevarlos a ver las luces de Navidad a la hora de acostarse, ir de camping con los amigos de su clase durante una noche en un lugar a sólo 20 minutos…

Cualquier cosa que muestre a tus hijos la belleza de este mundo es válida. Sé espontáneo y vive esta vida al máximo, siguiendo estos 7 hábitos de juego de los padres y niños felices.

Crianza positiva con juegos

Los expertos avalan que el juego fortalece la relación entre padres e hijos, así como se refleja en el siguiente video.

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