8 formas de comunicarse con tu hijo sin gritar

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8 formas de comunicarse con tu hijo sin gritar
Hay muchas maneras de calmar las conversaciones estresantes con los niños.

Durante las discusiones estresantes con los niños, es importante ser respetuoso y esperar respeto a cambio. A continuación, te explicamos cómo hacer valer tu punto de vista y enseñar habilidades saludables con estas 8 formas de comunicarse con tu hijo sin gritar.

Gritar, perder la calma, levantar la voz…. Casi todo el mundo acaba haciéndolo en algún momento. Pero intenta recordar que tus hijos aprenderán a mantener conversaciones productivas si te observan.

crianza asertiva
Tomarse un tiempo fuera y cambiar el tono puede ayudar.

8 formas de comunicarse con tu hijo sin gritar

1. Adopta el tono contrario

Evita levantar el tono diciendo «¡Deja de gritarme!» cuando estás discutiendo, no hará que nadie se sienta más tranquilo. Modela el tipo de habilidades de discusión que quieres que tu hijo aprenda.

Prueba esto: Cuanto más ruidoso se ponga tu hijo, más suave será el tono que utilices para responderle. Esto demuestra que levantar la voz no es la forma de resolver los problemas. Y puede hacer que ambos se sientan más tranquilos. Si tu hijo tiene problemas con las señales sociales, como el tono de voz, puedes evaluar después cómo le ayudó tu enfoque más suave.

2. Sé un disco rayado

A veces no hay lugar para la negociación en un tema. En estos casos, utiliza un tono calmado y serio y repite en voz baja lo que esperas de tu hijo. «Lo siento, pero cuando pegas, te sientas».

Independientemente de la reacción que obtengas, repite tranquilamente la misma frase tantas veces como sea necesario. Con el tiempo, tu mensaje calará. Esto puede ser especialmente útil con los niños que tienen problemas para recordar o prestar atención a las reglas.

3. Haz preguntas

Cuando hay espacio para la negociación, ciertas frases pueden convertir una discusión en una sana conversación de ida y vuelta: «¿Y si tienes 20 minutos de iPad antes de los deberes?». «¿Podríamos intentar…?» o «¿Estarías dispuesto a probar esto durante una semana y luego ver si funciona?».

«Me pregunto cuál crees que es la mejor hora para hacer los deberes cada día».El uso de estas frases sencillas y cortas es especialmente útil para los niños que tienen problemas o les cuesta concentrarse.

4. Sé positivo y claro

Es importante ser claro y directo en lo que se quiere. También lo es utilizar el nombre de tu hijo cuando le des instrucciones. Esto atraerá su atención y hará que tu mensaje sea más personal. Puede ser especialmente útil para los niños con problemas. En lugar de soltar: «¡La Xbox es de toda la familia!», prueba a decir: «Tommy, me gustaría que le dieras el turno a tu hermano ahora».

5. Hazlo divertido

Desactiva la intensidad con algo de tontería. En lugar de gritar a los niños distraídos (o hiperactivos) para que se queden quietos y puedas cepillarles los dientes, prueba a darles un codazo suave y divertido. «Rápido, Nathan, veo a Elmo en tu boca y tengo que cepillarlo. Ah, y al Monstruo de las Galletas también».

O: «puedes elegir un programa de televisión cada noche de esta semana si no tengo que recordarte que recojas tus juguetes».

6. Tómate un descanso

Si sientes que alguno de los dos va a perder el control, pide un tiempo fuera y respira hondo. Intenta decir algo como: «Vamos a calmarnos los dos. En 30 minutos, podemos ver si estamos preparados para volver a hablar».

Luego, cada uno puede dirigirse a diferentes habitaciones, refrescarse y autorreflexionar. Ten en cuenta que la «autorreflexión» puede ser una habilidad complicada para un niño que aprende y piensa de forma diferente. Pero verte como modelo de comportamiento le ayudará. Si estás en un lugar público, díle a tu hijo que la conversación está en pausa hasta que suba al auto o lleguen a casa.

7. Controla la conversación

Cuando una discusión está a punto de descarrilarse, es importante pararla en seco. A diferencia de la mayoría de los niños, tú tienes la conciencia adulta de detenerte y pensar: «¿Lo que voy a decir va a ayudar o a perjudicar esta situación? ¿Y cómo lo voy a decir?».

Tienes más autocontrol y mejores habilidades de comunicación que las que puede tener un niño. Tienes el poder de desconectar, redirigir o reiniciar la conversación de una manera más positiva y productiva.

8. Habla con los demás

Criar a un niño que aprende y piensa de forma diferente presenta retos únicos. Puede ser útil ponerse en contacto con otros padres que han «pasado por lo mismo».

Busca una comunidad para compartir tus experiencias y encontrar familias como la tuya. Es posible que puedan ofrecer ideas y sugerencias basadas en sus propias experiencias. Y el hecho de tener a alguien que entienda por lo que estás pasando, puede ayudarte a mantener la calma cuando se esté gestando una discusión con tu hijo.

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