Conoce los hitos del desarrollo relacionados con el apego seguro

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hitos del desarrollo
Un niño mayor se fijará en tí como fuente de seguridad y conexión.

Al comprender los hitos del desarrollo relacionados con el apego seguro, puedes detectar los síntomas del apego inseguro y tomar medidas para repararlos inmediatamente. Si tu hijo pierde repetidamente los hitos, es fundamental que consultes con tu pediatra o con un especialista en desarrollo infantil.

Hitos del desarrollo relacionados con el apego seguro

Entre el nacimiento y los tres meses

En esta etapa, tu bebé debería:

  • Seguir y reaccionar ante los colores brillantes, el movimiento y los objetos.
  • Volverse hacia los sonidos.
  • Mostrar interés por observar las caras de las personas.
  • Sonreír cuando tú sonríes.

Entre los tres y los seis meses

  • Mostrar alegría al interactuar contigo.
  • Emitir sonidos, como arrullos, balbuceos o llantos, para mostrar que está contento o descontento.
  • Sonreír mucho durante los juegos.

Entre los cuatro y los diez meses

  • Utilizar expresiones faciales y sonidos al interactuar, como sonreír, reírse o balbucear.
  • Mantener intercambios juguetones contigo.
  • Alternar gestos de ida y vuelta (dar y recibir), sonidos y sonrisas.

Entre los 10 y los 18 meses

  • Juega contigo dinámicas como el cucú o el pastelito.
  • Utiliza sonidos como ma, ba, na, da y ga.
  • Utiliza diferentes gestos (a veces uno tras otro) para mostrar sus necesidades, como dar, señalar o saludar.
  • Reconoce su nombre cuando se le llama.

Entre los 18 y los 20 meses

  • Conoce y comprende al menos 10 palabras.
  • Utilizar al menos cuatro consonantes en palabras o balbuceos, como b, d, m, n, p, t.
  • Utilizar palabras, gestos y señales para comunicar sus necesidades, como señalar algo.
  • Disfrutar de juegos sencillos de simulación, como abrazar o dar de comer a un muñeco o animal de peluche.
  • Demostrar que está familiarizado con personas o partes del cuerpo, señalándolas o mirándolas cuando se nombran.

A los 24 meses

  • Conocer y comprender al menos 50 palabras.
  • Utilizar dos o más palabras juntas para decir algo, como «quiero leche» o «más galletas».
  • Mostrar un juego de simulación más complejo, como dar de comer al animal de peluche y luego ponerlo en un cochecito.
  • Mostrar interés por jugar con otros niños, dándoles objetos o juguetes.
  • Responder a preguntas sobre personas u objetos conocidos que no están presentes buscándolos.

A los 36 meses

  • Unir pensamientos y acciones, como «tengo sueño, quiero una manta» o «tengo hambre de yogur» y “voy a la nevera”.
  • Disfrutar jugando y hablando con otros niños.
  • Hablar de sentimientos, emociones e intereses y mostrar conocimientos sobre el tiempo (pasado y futuro).
  • Responder a preguntas sobre «quién», «qué», «cuándo» y «dónde» sin demasiados problemas.
  • Fingir que interpreta diferentes personajes, ya sea disfrazándose y actuando o con figuras o muñecos de juguete.

Obstáculos para crear un vínculo de apego seguro

Los obstáculos para crear un vínculo de apego seguro pueden aparecer por primera vez cuando tu hijo es un bebé. Es posible que ames profundamente a tu bebé, pero que no estés preparado para satisfacer las necesidades de su sistema nervioso inmaduro.

desarrollo del bebe
No tienes que ser un padre perfecto para crear un vínculo de apego seguro con tu hijo.

Como los bebés no pueden calmarse y tranquilizarse por sí mismos, confían en que tú lo hagas por ellos. Sin embargo, si no eres capaz de controlar tu propio estrés, de recuperar rápidamente la calma y la concentración ante los factores estresantes de la vida diaria, no podrás calmar y tranquilizar a tu bebé.

Incluso un niño mayor se fijará en ti, el padre, como fuente de seguridad y conexión y, en última instancia, de apego seguro. Sin embargo, si estás frecuentemente deprimido, ansioso, enfadado, afligido, pre-ocupado o eres incapaz de estar tranquilo y presente para tu hijo, su desarrollo físico, emocional y/o intelectual puede verse afectado.

El nuevo campo de la salud mental infantil, con su énfasis en la investigación del cerebro, los hitos del desarrollo y el papel de los padres, proporciona una comprensión más clara de los factores que pueden comprometer el vínculo de apego seguro.

Si el cuidador principal o el niño tienen un problema de salud, la comunicación no verbal entre ambos puede verse afectada, lo que a su vez puede afectar al vínculo de apego seguro.

Cómo puede afectar el bienestar del bebé al vínculo de apego seguro

La experiencia moldea el cerebro y esto es especialmente cierto en el caso de los recién nacidos, cuyo sistema nervioso está muy poco desarrollado. Cuando un bebé experimenta dificultades en el vientre materno o en el proceso de parto -durante un parto por cesárea, por ejemplo- su sistema nervioso puede verse comprometido.

Los bebés adoptados o los que pasan un tiempo en las unidades neonatales del hospital lejos de sus padres, pueden tener experiencias vitales tempranas que les hacen sentirse estresados, confusos e inseguros.

Los bebés que nunca parecen dejar de llorar -cuyos ojos están siempre cerrados con fuerza, los puños apretados y el cuerpo rígido- pueden tener dificultades para experimentar las señales tranquilizadoras incluso de un cuidador muy atento.

Afortunadamente, dado que el cerebro infantil está tan poco desarrollado y está influenciado por la experiencia, el niño puede superar cualquier dificultad al nacer. Puede llevar unos meses, pero si el cuidador principal se mantiene tranquilo, centrado, comprensivo y persistente, el bebé acabará por relajarse lo suficiente como para que se produzca el proceso de apego seguro.

Cómo el bienestar de un niño mayor puede afectar al vínculo de apego seguro

La experiencia y el entorno de un niño pueden afectar su capacidad para formar un vínculo de apego seguro. A veces, las circunstancias que afectan al vínculo de apego seguro son inevitables, pero el niño es demasiado joven para entender lo que ha sucedido y por qué.

El niño siente que no le importa a nadie, pierde la confianza en los demás y el mundo se convierte en un lugar inseguro cuando:

  • Sólo consigue atención actuando o mostrando otros comportamientos extremos.
  • A veces se satisfacen sus necesidades y a veces no. El niño nunca sabe qué esperar.
  • Es hospitalizado o separado de sus padres.
  • Es trasladado de un cuidador a otro (puede ser el resultado de la adopción, la acogida o la pérdida de uno de los padres).
  • Es maltratado o abusado.

Cómo el bienestar de un cuidador puede afectar al vínculo de apego seguro

Los sentimientos que experimentas como cuidador principal, pueden moldear el proceso de desarrollo que tiene lugar en el cerebro de tu hijo. Si estás demasiado estresado, deprimido, traumatizado o no estás disponible por cualquier motivo, es posible que no tengas la conciencia o la sensibilidad necesarias para proporcionar el reflejo emocional positivo que tu hijo necesita para un apego seguro.

A veces, incluso un cuidador sano, atento y responsable puede tener problemas para entender e iniciar un vínculo de apego seguro con su hijo. Si de niño no experimentaste un vínculo de apego seguro con tu propio cuidador principal, es posible que no sepas cómo es o cómo se siente el apego seguro.

Pero los adultos también pueden cambiar para mejor. Al igual que puedes fortalecerte con el ejercicio y una dieta saludable, también puedes aprender a manejar el estrés abrumador y a lidiar con las emociones que interfieren con tu capacidad de crear un vínculo de apego seguro.

Distracciones de la vida cotidiana

Los teléfonos móviles, los ordenadores, la televisión y otras innumerables distracciones de la vida cotidiana pueden impedirte prestar toda tu atención a tu hijo.

Responder a un correo electrónico urgente durante la hora de la comida, enviar un mensaje de texto a un amigo durante el tiempo de juego o simplemente desconectar frente al televisor con tu hijo, son formas en que los padres pierden la oportunidad de establecer contacto visual y participar en el proceso de apego seguro.

Sin el contacto visual y la atención plena de los padres, se perderán las señales no verbales de tu hijo.

La reparación del vínculo de apego seguro siempre es posible

No tienes que ser un padre perfecto para crear un vínculo de apego seguro con tu hijo: nadie es capaz de estar totalmente presente y atento a un niño las 24 horas del día. Dado que el cerebro es capaz de cambiar, la reparación siempre es posible e incluso, puede reforzar el vínculo de apego seguro.

Si te das cuenta de que hay una desconexión, cuando has pasado por alto o malinterpretado las señales de tu hijo y tratas de repararla averiguando lo que necesita, el proceso de apego seguro seguirá su curso. El esfuerzo que supone la reparación, puede incluso profundizar la confianza, aumentar la capacidad de recuperación y construir una relación más sólida.

¿Qué son los hitos del desarrollo?

Cuando se realiza el control de un niño sano, un ítem que se evalúa es el desarrollo y está estrechamente vinculado con el apego seguro.

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