Cuando se tiene un hijo sensible…

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Cuando se tiene un hijo sensible
La regulación de las emociones es un problema importante en los niños sensibles.

Hay todo tipo de problemas con los juguetes de género. Las investigaciones muestran que los juguetes femeninos altamente estereotipados son más propensos a enfatizar el atractivo físico, las habilidades domésticas y los comportamientos de cuidado, mientras que los juguetes masculinos altamente estereotipados son más propensos a ser violentos, competitivos, emocionantes y moderadamente peligrosos, lo que genera cierta preocupación cuando se tiene un hijo sensible.

Está claro que hay problemas en todo el tablero. La división por sexos en el pasillo de los juguetes ha crecido enormemente. El 95% de los juguetes violentos se comercializan para niños. Es una diferencia asombrosa en lo que creemos que deben jugar los niños y las niñas.

Incluso el icónico Lego, que en su día fue un incondicional del momento de neutralidad de género en los años 70, se ha vuelto cada vez más violento con el tiempo, según un estudio publicado en Plos One.

Sin embargo, estas son construcciones sociales. De hecho, en un estudio se descubrió que las niñas de preescolar eran más dominantes y agresivas socialmente que los niños de preescolar. También lo manejamos de forma diferente.

Niños sensibles
Disciplinar a un niño sensible puede ser complicado, porque siempre existe el temor de enfadarle y tener que pasar horas consolándole.

Cuando se tiene un hijo sensible…

Cuando una niña se siente herida, se lo cuenta a su madre y quizá también a la profesora. Todos se reúnen y hablan de ello. Las madres se reúnen y se preocupan por el «drama de la niña» y hacen lo posible por resolverlo. Pero cuando un chico es constantemente apodado el «chico malo» y se siente aislado en el patio de recreo, ¿qué pasa?

Pues que las madres de los chicos no se reúnen para hablar de sus sentimientos heridos. Y aunque los profesores hacen todo lo posible por intervenir, se enfrentan a una ardua batalla de chicos que han aprendido que el chico bueno/chico malo es la forma de jugar.

Las investigaciones han demostrado que los juguetes más educativos, los que pueden mejorar el desarrollo de nuestros hijos, suelen comercializarse como neutros o «moderadamente» masculinos (un problema en sí mismo). Pero no hay razón para apresurar la inocencia de nuestros hijos. Tienen mucho tiempo para crecer. Un día llegará.

Claves para comprender a tu hijo

  • Tu hijo sensible se preocupa mucho. Te pasas meses intentando asegurarle que su nuevo profesor será estupendo, que las clases de natación irán bien, que su profesor no está decepcionado porque se equivocó en la respuesta.
  • Te preocupas por tu hijo sensible porque a menudo no estás seguro de si debes protegerlo y escudarlo de los «horrores del mundo» o si debes exponerlo a la realidad de la vida y, en ese caso, hasta qué punto.
  • Tu hijo sensible quiere «rescatar todo»: moscas, gatos callejeros, caracoles, el niño triste de su clase…
  • Si tu hijo es sensible, es posible que se resista a los cambios. Incluso los cambios más ligeros, que otros niños parecen tomarse con calma, le parecerán una tarea ardua.
  • Los niños sensibles parecen sintonizar más fácilmente con las emociones de los demás. Se darán cuenta de la pareja que acaba de pelearse, de la madre preocupada por su hijo o del vecino triste.

Las investigaciones sugieren que los niños muy sensibles tienen más posibilidades de desarrollar trastornos de ansiedad más adelante en su vida. La buena noticia es que la sensibilidad también es un punto fuerte, y ciertas estrategias pueden ayudar.

Ahora sabemos que la sensibilidad es innata y que probablemente acompañará a tu hijo hasta la adolescencia y la edad adulta. Ignorar que la sensibilidad de tu hijo es un punto fuerte, puede tener un impacto negativo a largo plazo.

Los niños a quienes se les enseña a creer que su sensibilidad es una desventaja, aprenden a reprimir sus sentimientos y esto puede repercutir en su vida psicológica e incluso profesional. No es raro que las personas sensibles luchen contra sentimientos de ansiedad y depresión, a menudo porque experimentan las emociones con más intensidad que los demás.

Cosas que puedes hacer para criar a un niño sensible

Ejerce tu maternidad/paternidad

En una sociedad que valora a los extrovertidos, ser un niño sensible puede ser difícil tanto para los niños como para los padres. Crea un entorno en el que tu hijo se sienta cómodo. Ayúdale a crear un «lugar tranquilo» al que pueda acudir cada vez que se sienta abrumado.

Cuando se tiene un hijo sensible, evita proponerle demasiadas actividades. Los niños sensibles suelen agobiarse con facilidad y necesitan tiempo para relajarse. Evita las comparaciones negativas, aprender a escuchar con empatía hará que tu hijo sensible se abra más.

Evita las etiquetas

Si le explicas repetidamente a la gente que tu hijo es «tímido» o «hipersensible» o utilizas otras palabras en ese sentido, puede empezar a pensar en su sensibilidad como una condición negativa, permanente y es probable que desarrolle emociones secundarias asociadas, como la vergüenza. Centrarse en los rasgos positivos también influye en cómo ven los demás a tu hijo.

Niños altamente sensibles

Conoce el perfil de los niños sensibles, esto te ayudará a detectar sus principales rasgos, en función de aplicar una crianza positiva.

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