6 prácticos consejos para equilibrar el trabajo con la maternidad

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equilibrar el trabajo con la maternidad
El tiempo es un recurso finito y ser padres productivos significa utilizarlo sabiamente.

Compaginar las responsabilidades laborales y el cuidado de tu hijo puede parecer imposible, en especial si aún no ha cumplido un año de edad. Pero estos útiles consejos te ayudarán a dar ese importante paso, para que sepas cómo equilibrar el trabajo con la maternidad.

Al igual que muchas madres trabajadoras, es posible que te sorprenda la avalancha de emociones que te invade cuando se acerca el final de tu baja por maternidad.

Aunque puede que estés emocionada por volver a pasar más tiempo en tu trabajo (ya sea en la oficina o a distancia, ya que muchos padres que trabajan aún no han vuelto durante la pandemia de COVID-19), también puede que sientas tristeza y culpa por dejar a tu bebé al cuidado de otra persona, así como estrés por ser necesaria en el trabajo y en casa.

Al fin y al cabo, compaginar las responsabilidades de un trabajo y una familia no es tarea fácil. Pero hay una noticia reconfortante: muchos padres que trabajan antes que tú, no sólo han experimentado estas preocupaciones y frustraciones, sino que también han aprendido a superar la difícil vuelta al trabajo después del bebé.

Es un reto, sin duda, pero ahí es donde un poco (o quizás mucho) de planificación y persistencia pueden ser útiles. A continuación te ofrecemos algunas estrategias inteligentes y sencillas para conciliar el trabajo, el nuevo bebé y mantener la cordura en el proceso.

equilibrar el trabajo
El secreto está en mantener la concentración y gestionar el tiempo de forma inteligente.

Consejos prácticos para equilibrar el trabajo con la maternidad

1. Establece un calendario familiar

Tener un lugar en el que se registren los horarios de trabajo, las citas, los compromisos y otras idas y venidas de cada miembro de la familia es fundamental para gestionar el caos de la vida laboral y familiar. Sabrás en seguida lo que tienes que hacer esa semana y además, es una forma fácil de mantener al cuidador al día de los horarios de la familia, incluido el del bebé.

Crea un calendario compartido en Google o a través de aplicaciones de organización familiar como Cozi o Hub a las que puedas acceder desde tu teléfono. También puedes utilizar un calendario de pared normal colgado en la cocina.

2. Ten preparada una niñera de reserva

Incluso los planes más elaborados pueden fracasar. Por eso es inteligente tener una niñera de reserva, un familiar o un amigo cercano que pueda cuidar del bebé en caso de que la cuidadora cancele, la guardería esté cerrada o haya otra emergencia.

Otra idea: intenta encontrar a otra madre en el vecindario que pueda ayudarte a cuidar a tu hijo en caso de emergencia y viceversa. Haz que tus mañanas sean lo más fáciles posible. Crea una rutina matutina coherente para ti, el bebé, los demás miembros de la familia y cúmplela.

3. Mantén una relación abierta y sincera con tu jefe

Cuando vuelvas al trabajo, pregúntale a tu jefe o a tu director cuál es la política sobre el cuidado de los niños enfermos. ¿Puedes trabajar desde casa? ¿Puedes trabajar en un horario flexible? Lo mismo debes preguntar sobre las citas médicas de tu bebé. Si necesitas dos horas en una cita estándar, ¿puedes recuperar el tiempo en el futuro?

4. Prepárate para la lactancia

Si vas a sacarte leche en la oficina, vístete de forma adecuada para poder dar el pecho sin demasiados problemas. Pregunta a tu empresa por los lugares en los que puedes sacarte leche de forma cómoda y privada. Trata de establecer un horario para que tus compañeros de trabajo puedan planificar el tiempo que pasas fuera de tu mesa.

5. Establece rutinas de cuidado

Establecer una rutina para acostar al bebé a la misma hora todas las noches es una forma estupenda de animar a tu bebé a dormirse como un reloj, algo de lo que dependerás al final de un largo día. También es importante tener en cuenta que algunos no duermen bien en la guardería o con una niñera, lo que puede llevar a un bebé demasiado cansado a despertares nocturnos más frecuentes.

6. Simplifica la cena

¿Quién quiere dedicar tiempo a preparar la cena cada noche cuando hay un lindo bebé al que abrazar? Y cuando el bebé crece, lo que cocinas ya no es sólo cosa de mamá y papá, sino también de tu pequeño.

Hay muchas maneras de maximizar el tiempo de juego y minimizar el tiempo de preparación de la comida para que puedas tener una cena nutritiva en la mesa, sin una tonelada de trabajo. Prueba estos consejos:

Planifica las comidas semanalmente. Haz un menú semanal. Planifica tu lista de la compra para que gire en torno a las comidas de la semana. Hazla sencilla e intercambia los ingredientes cuando se te acabe algo.

Prepara la comida durante el fin de semana. Si preparas comidas más complicadas, hazlo cuando tengas más tiempo, como el fin de semana o cuando el bebé esté durmiendo o haciendo la siesta. Prepara lo suficiente para unas cuantas comidas y congela lo que no vayas a comer inmediatamente.

En efecto, no es fácil compaginarlo todo. En esos días en los que sientes que desearías poder dar más en el trabajo o en casa (o en ambos), estás haciendo lo mejor que puedes. Sigue estos tips para equilibrar el trabajo con la maternidad: recuerda que acabas de traer una hermosa vida al mundo y ése es el mayor logro de todos.

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