Las 11 claves de la crianza respetuosa

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Validar las emociones es crucial para contribuir con el desarrollo y la autonomía de los niños.

La crianza respetuosa se basa en el criterio de que los niños también son personas y merecen ser tratados como tales. Consiste en amar incondicionalmente a nuestros hijos y criarlos de manera que se sientan respetados, apoyados, amados, escuchados y valorados como personas.

Concebida de esta manera, la crianza respetuosa es trabajar con los niños y no contra ellos. No se ve la crianza como una batalla, se acepta a los niños como los seres humanos que son. Los niños son mucho más capaces de lo que se les atribuye.

A menudo, la crianza autoritaria es una profecía autocumplida. Si se trata a los niños como personas que no pueden tomar decisiones, en las que no se puede confiar, entonces empiezan a creerlo. Además, nunca tienen la oportunidad de practicar, tomar decisiones y regularse a sí mismos. Se sienten incapaces, «malos» y merecedores de un castigo.

Las claves de la crianza respetuosa

1. Empatizar

La empatía es el punto de partida de una crianza respetuosa. Poniéndonos en la piel de las personas con las que convivimos y recordando lo que sentíamos cuando éramos niños, es como empezamos a reconocer las formas en que la crianza tradicional perjudica a los niños.

La empatía incluye reconocer que, aunque no sintamos lo mismo por aquellas cosas que son realmente significativas para los niños (por ejemplo, que quieren que les corten la fruta de una forma concreta), a ellos les importa. Empatizar con los niños significa validar su experiencia y sus emociones.

La empatía puede consistir en decir frases como:»¡Eso parece tan duro!», «Eso no era lo que esperabas», «Es tan difícil esperar a veces, ¿verdad?», «Lo siento, no querías que eso sucediera», «Eso debe haberse sentido realmente molesto/frustrado».

crianza
La crianza respetuosa crea niños que están intrínsecamente motivados a contribuir, a mejorar como personas y aprender.

2. Validar las emociones

Los padres respetuosos validan las emociones de sus hijos y no los menosprecian ni los avergüenzan por cómo se sienten. Todos luchamos a veces y los niños tienen menos experiencia en la regulación emocional. Decir «no pasa nada» puede parecer una verdadera falta de respeto para un niño que está sintiendo y pensando que eso NO está bien.

Cuando se trata de afrontar las grandes emociones de los niños, es importante decirles que es normal y que está bien sentirse triste, llorar, estar molesto, sentirse enfadado y frustrado, y cuál es la mejor manera de afrontarlo. La vergüenza y el menosprecio no enseñan a los niños la regulación emocional.

3. Conectar

Una conexión profunda con nuestros hijos es otra de las bases de la crianza respetuosa. Si tus hijos se sienten conectados (y todo lo que ello conlleva: la sensación de ser valorados y de confianza), ¡ellos te valoran y confían en tí a su vez! En consecuencia, tus palabras y pensamientos, y la crianza de los hijos en general, tienen más impacto. La conexión es clave y es un proceso continuo, como cualquier relación.

4. Aceptación

La crianza respetuosa consiste en aceptar a nuestros hijos como lo que son, no como lo que tú crees que deberían ser o como lo que desearías que fueran. Todos los niños merecen ser aceptados tal y como son. Los padres respetuosos aceptan a sus hijos como las personas únicas e increíbles que son.

5. Comunicación no violenta

Los padres respetuosos practican la comunicación no violenta. «La comunicación no violenta nos muestra una forma de ser muy honesta, sin críticas, insultos o menosprecios, y sin ningún diagnóstico intelectual que implique maldad», explica el experto Marshall B. Rosenberg.

6. Consecuencias naturales

Las consecuencias naturales se confunden todo el tiempo. Los padres suelen asumir que la consecuencia que han aplicado es «natural». Pero, si un adulto ha impuesto la consecuencia, ahora es un castigo. Una consecuencia natural es cualquier cosa que ocurra de forma natural, sin la interferencia de los padres.

Por ejemplo, un niño decide no ponerse el jersey y se enfría, o un niño es brusco con un juguete y lo rompe. A menudo, los adultos toman estas consecuencias como motivo para dar un sermón, regañar, castigar o decir «te lo dije». Los padres respetuosos muestran empatía y compasión por las experiencias del niño con las consecuencias naturales.

7. Honestidad

Los padres respetuosos son sinceros con sus hijos. Todo siempre acorde con la edad, pero esto es muy diferente a lo que piensa la mayoría de la sociedad. Podemos omitir verdades para ayudar a protegerlos de algo. Pero los niños no necesitan que se les mienta sobre mucho de lo que se considera normal en nuestra sociedad. Los padres respetuosos responden a las preguntas con honestidad. Les decimos la verdad en todo.

8. La confianza

Confiar en los hijos no es algo natural para los padres que se han criado sin confianza. Pero no confiar en los niños no es respetuoso. Los niños merecen que confiemos en que son buenas personas por naturaleza. Creo que es muy triste que parezca estar muy extendida la idea de que los niños son intrínsecamente malos y que sin la fuerza y el castigo, harían lo malo.

Los padres respetuosos creen que sus hijos son iguales. No los tratamos como seres inferiores, guiados por la autoridad, sino que los tratamos como iguales. Esto incluye ser un amigo. Sí, ser padre y ser amigo no son mutuamente excluyentes. Los padres respetuosos también son amigos de sus hijos.

9. Respetar la autonomía corporal

Los padres respetuosos respetan la autonomía corporal de sus hijos. Esto significa que nuestros hijos eligen qué ropa se ponen, a quién abrazan, qué comen y cuándo, cuándo duermen, etc. Es su cuerpo, su elección. Eso no significa que no hablemos con ellos sobre dichas elecciones o les hagamos sugerencias. Pero significa que no somos la autoridad sobre sus cuerpos. Los niños toman decisiones increíbles cuando se respeta su autonomía corporal.

10. Consentimiento

El consentimiento es una parte importante de la crianza respetuosa y es una conversación continua, ya que nosotros también compartimos nuestro propio consentimiento. Esto se aplica a todas las facetas de la vida, incluido su aprendizaje. Vivir de forma consensuada significa que hablamos de cómo nuestras decisiones afectan a los demás y les hacemos saber también nuestros propios límites personales.

11. Límites

Con frecuencia, los «límites» y las «fronteras» son simplemente términos que ayudan a los padres a sentirse bien cuando utilizan la fuerza, el control y la manipulación. Los padres respetuosos no se basan en los límites. La vida tiene suficientes límites de forma natural, ayudamos a discutirlos de forma orgánica y permitimos que los niños decidan por sí mismos.

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