Llanto y cólicos del bebé: Lo que debes saber

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Muchos mitos se han tejido en torno a los cólicos del lactante, por ello es importante que cuentes con la ayuda de un profesional.

La mayoría de los recién nacidos lloran durante una hora y media al día, normalmente porque están cansados, hambrientos o demasiado estimulados. Sin embargo, algunos lloran durante más de tres horas al día y son mucho más difíciles de calmar, por ello es importante que conozcas todo lo relativo al llanto y los cólicos del bebé.

Llanto y cólicos del bebé

El llanto es la forma natural de comunicarse de tu bebé, pero puedes reducir las lágrimas innecesarias. El llanto persistente se ha denominado a menudo llanto de cólico, aunque los médicos han dejado de utilizar este término. Suele empezar cuando el bebé tiene dos o tres semanas y alcanza su punto álgido en torno a las seis semanas.

Esto mejora a los dos meses y desaparece a los tres o cuatro. Superar el periodo intermedio requiere un cambio en lo que se supone que necesita el bebé. Por lo tanto, sigue estos consejos para que puedas identificar los cólicos y calmar el llanto de tu bebé.

Llanto del bebe
Si el llanto del bebé persiste, acude al pediatra de inmediato.

Suaviza la transición

La palabra cólico proviene del griego antiguo, que significa colon. Durante miles de años, la gente pensaba que los bebés lloraban porque tenían dolor intestinal. Por supuesto, los bebés pueden tener sensaciones intestinales, pero hay varias formas de saber que este tipo de llanto no surge del dolor.

Por ejemplo, salir a dar un paseo en vehículo o encender un secador de pelo para hacer ruido blanco, funciona para calmar a muchos bebés, pero no serviría de nada para el dolor. En definitiva, los bebés nacen tres meses antes de estar realmente preparados para interactuar con el mundo.

A este periodo se le llama el «cuarto trimestre». Por eso, la mejor manera de calmar al bebé es ayudarle a recrear las sensaciones a las que estaba acostumbrado antes de nacer. Dentro del vientre materno, el movimiento y el sonido son constantes: hay más ruido que el de una aspiradora las 24 horas del día.

Tu bebé oye ruidos del exterior, como voces, y del interior, como los latidos de tu corazón. También sentía un movimiento de sacudida cada vez que caminabas. Pero cuando traes a tu bebé a casa, lo pones en una cama plana, en una habitación tranquila, lo que priva de sentidos a un pequeño acostumbrado a un entorno rico en sensaciones. Así, no puede aguantar mucho tiempo y al final del día pierdes. Por eso se habla de la «hora bruja«.

Mejora tu capacidad para calmar

Cuando imitas la experiencia que tu bebé tuvo en el vientre materno, se desencadena un reflejo de calma, que es como un interruptor de apagado para el llanto. Estas cinco recomendaciones pueden ayudar a simular esa sensación similar a la del vientre materno:

  • Envolverlo hasta que sea lo suficientemente mayor como para darse la vuelta.
  • Sostenerlo boca abajo, de lado o sobre el hombro (para calmarlo, pero nunca para dormirlo).
  • Callarlo suavemente.
  • Balancearlo.
  • Ofrecerle un chupón.

Estas medidas también funcionan para los bebés que no lloran; los que son persistentes son más sensibles y se alteran más con demasiados estímulos o con demasiado silencio. Ellos necesitan más calma rítmica a lo largo del día para mantenerse tranquilos.

También ayuda llevar a tu bebé en brazos, abrazarlo piel con piel, dar largos paseos, hacer masajes, usar ruido blanco y ponerlo en un columpio o en una mecedora o “cama inteligente”. Todas estas cosas no sólo le harán sentirse feliz, sino que activarán ese reflejo de calma.

Y cuanto más las hagas, más tiempo estará tranquilo tu bebé. Algunos padres tienen la tentación de recurrir a los probióticos para calmar el llanto. Los probióticos son una industria millonaria, pero probablemente no sean una solución para la mayoría de los bebés inquietos.

Aunque pequeños ensayos han sugerido que ayudan a algunos bebés, un estudio más amplio publicado en The BMJ (British Medical Journal), descubrió que dar probióticos a bebés con cólicos alimentados con leche materna o con fórmula no parece tener ningún beneficio.

En efecto, la falta de bacterias saludables en el intestino no puede ser la causa del llanto en la mayoría de los casos. Esto se sabe porque los bebés alimentados con leche materna y con biberón tienen la misma incidencia de cólicos y, sin embargo, un equilibrio muy diferente de la flora intestinal.

Saber cuándo pedir ayuda

Cuando estos consejos no funcionan, el 90% de las veces se debe a que hay que ajustar la técnica. Si las estás aplicando correctamente y siguen sin funcionar, entonces tu bebé te está diciendo que algo más está pasando. En ocasiones, un bebé que llora durante tres horas o más al día tiene algún tipo de problema médico.

Puede tener una alergia alimentaria, reflujo ácido o una hernia. Estos problemas pueden surgir de la nada; tu bebé se ha comportado con normalidad y un día empieza a gritar y a actuar de forma extraña. Si eso ocurre, debes llamar a tu médico.

Afortunadamente, el llanto persistente no es psicológicamente ni físicamente perjudicial para los bebés. Sin embargo, puede causar problemas muy graves a los padres. Puede desencadenar depresión posparto, estrés marital, maltrato infantil e incluso accidentes de tránsito.

Si tu bebé no deja de llorar, puedes llevarlo a la cama contigo. Si no consigues una solución, a la larga esto puede fomentar un comportamiento poco saludable: es posible que empieces a comer en exceso debido al estrés y que dejes de hacer ejercicio porque estás cansada.

Aunque tu bebé no requiera medicamentos, el llanto no es algo trivial. Es un problema importante que hay que tratar, así que esperamos que estas orientaciones para tratar el llanto y los cólicos del bebé, te sean útiles y logres implementar una rutina saludable en tu hogar.

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