Niños tiranos: ¿cómo evitar que tus hijos se conviertan en dictadores?

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Niños tiranos: ¿cómo evitar que tus hijos se conviertan en dictadores?

Este tipo de niño suele amar el lujo, tener malas maneras, desprecian a la autoridad y no muestran aprecio a sus mayores. Los niños tiranos contradicen a sus padres y son crueles con sus maestros, debes saber reconocerlo. Esto sucede cuando esta tendencia se te sale de las manos y se mantiene en el tiempo. Los más pequeños pasan a ser reyes de la casa y se convierten en auténticos tiranos dentro de su hogar. A continuación te describo algunas de sus características:

Es un niño muy caprichoso que no tienes límites y hace lo que quiere en su casa. Da ordenes a sus padres, es muy desafiante y desobediente. No soporta la frustración por no conseguir tener algo y ejerce chantaje sobre sus progenitores para salirse con la suya.

En la mayoría de los casos, suele tratarse de hijos únicos, o bien, son los pequeños de una familia con hermanos que ya han abandonado el hogar. Nacen cuando sus padres ya no son tan jóvenes y no tienen tanta fuerza emocional, física y psicológica para enfrentarse a ellos.

Los casos más serios se producen entre los 12 años y los 17 años y son pertenecientes a una familia media alta. Este tipo se da más en los varones. Estos niños suelen ejercer su autoridad también sobre sus hermanos más pequeños, pues frete a estos se sienten controladores de la situación. 

¿Qué conlleva a que tus hijos se conviertan en niños tiranos?

La falta de autoridad por parte de los padres genera estas situaciones, siempre apoyando a sus hijos, cometiendo el gran error de ser excesivamente permisivo y tolerantes. A esto se le une una serie de circunstancias que propician estas actitudes. Una sociedad permisiva que educa a los niños en sus derecho y esconde sus deberes, y donde se ha vanagloriado de forma equivocada el no poner límites en la forma de vida de la familia como tal. Ya que, ahora los niños pasan mucho tiempo solos, no tienen su vivencias según su edad y llegan a estar estresados. Estas modificaciones en la estructura familiar llenan de caprichos al niño y que algunos padres no ejercen su labor, por lo que no le han inculcado lo que debe ser. No tienen criterios educativos e intentan compensar la falta de tiempo y dedicación a los hijo tratándolos con excesiva permisibilidad.

La autora Martha Alicia Chavéz tiene un buen libro respecto a este tema.

Los padres de los niños tiranos manifiestan estas conductas y actitudes:

En ocasiones observamos que los padres de los niños tiranos claudican continuamente ante sus peticiones y caprichos.

Son incapaces de ver sufrir al hijo  y acceden a todos sus deseos

Dejan que existan diferencias importantes en el estilo de educación que practican ambos progenitores

Tienen ausencia de límites educativos y de figuras que representa la mínima autoridad. Son padres con miedo a mantener una actitud educativa firme por malas experiencias pasadas en su propia educación.

Dejan su educación en manos de los abuelos o de otras personas que sean más permisivos a la hora de poner disciplina. 

En fin son los padres quienes permiten o no este tipo de actitud en el niño, no dándose cuenta de las consecuencias que esto pueden traer en un futuro cercano y enraizándose en su personalidad.

Educar personas de bien: cómo prevenir que tus hijos se conviertan en niños tiranos

Todo esto se puede prevenir con unos sencillos consejos o fórmulas mágicas, las cuales tienen propósito de evitar comportamientos tiranos y actitudes violentas. El autor Garrido Genovés trata este tema de la educación en su libro «Los hijos tiranos: El síndrome del emperador«

La educación se basa en el amor: hay que besar, abrazar y escuchar a los hijos.

El amor no implica caer en todo, sino al revés. Implica darle límites, normas y pautas que lo hagan sentirse seguro.

Hay que fijar autonomía y libertad paulatina a los hijos, pero nunca dejar te tutearlos. Es imprescindible afrontar las situaciones difíciles con buen humor, autocrítica y autocontrol.

Se debe educar en la empatía y el respeto hacia los demás.

Aceptar con deportividad las frustraciones: esta es una manera de valorar más las cosas que salen bien. Fomentar la autoestima otorgando a tu hijo alguna pequeña responsabilidad hace que se sienta más útil y más feliz.

Muéstrale que le tienes confianza: esto suele tener como resultado que no nos traicione.

Nunca permitas que las rabietas del niño tirano lleguen al insulto e incluso a la agresión física. Este gran error y posible mal trato a los demás incluyendo a los padres se debe evitar a toda costa.

 

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