¿Qué es la meningitis?

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La vacunación sistemática puede contribuir en gran medida a prevenir la meningitis.

La meningitis es una inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Las personas de cualquier edad pueden contraer meningitis. Pero puede contagiarse fácilmente entre quienes viven en lugares cerrados, por lo que los adolescentes, los estudiantes universitarios y los alumnos de internados corren un mayor riesgo de infección.

Si se trata rápidamente, la meningitis puede ser tratada con éxito. Por eso es importante vacunarse de forma rutinaria, conocer los signos de la meningitis y recibir atención médica de inmediato si crees que tu hijo tiene la enfermedad.

¿Qué causa la meningitis?

La mayoría de los casos están causados por bacterias o virus, pero algunos pueden deberse a ciertos medicamentos o enfermedades. Muchas de las bacterias y virus que causan la meningitis son bastante comunes y causan otras enfermedades rutinarias. Ambos tipos de meningitis se contagian como la mayoría de las infecciones comunes: alguien infectado toca, besa o tose o estornuda sobre alguien que no está infectado.

Qué es la meningitis
Los niños también deben recibir la vacuna antimeningocócica conjugada a los 11 ó 12 años.

Meningitis bacteriana

La meningitis bacteriana es poco frecuente, pero suele ser grave y puede poner en peligro la vida si no se trata de inmediato. En algunos casos de meningitis bacteriana, las bacterias se extienden a las meninges a causa de un traumatismo craneoencefálico grave o una infección local severa, como una infección grave del oído (otitis media) o una infección de los senos nasales (sinusitis).

Muchos tipos diferentes de bacterias pueden causar meningitis bacteriana. En los recién nacidos, las causas más comunes son el estreptococo del grupo B, E. coli y, con menor frecuencia, Listeria monocytogenes. En los niños mayores, las causas suelen ser Streptococcus pneumoniae (neumococo) y Neisseria meningitidis (meningococo).

Meningitis vírica

La meningitis viral (también llamada meningitis aséptica) es más frecuente que la bacteriana y suele ser menos grave. Muchos de los virus que causan meningitis son comunes, como los que causan resfriados, diarrea, herpes labial y gripe.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la meningitis?

Los síntomas de la meningitis varían, dependiendo de la edad de la persona y de la causa de la infección. Los primeros síntomas pueden aparecer rápidamente o comenzar varios días después de que la persona haya tenido un resfriado, diarrea, vómitos u otros signos de infección.

Los síntomas más comunes son: fiebre, falta de energía, irritabilidad, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, rigidez de cuello y erupción cutánea.

Meningitis en bebés

Los bebés con meningitis pueden presentar diferentes síntomas. Los bebés pueden estar de mal humor, alimentarse mal y tener sueño o ser difíciles de despertar. Puede ser difícil consolarlos, incluso cuando se les coge en brazos y se les mece. También pueden tener fiebre o la fontanela abultada (punto blando de la cabeza).

Otros síntomas de la meningitis en los bebés pueden ser:

  • Ictericia (un tinte amarillento en la piel).
  • Rigidez del cuerpo y del cuello.
  • Temperatura más baja de lo normal.
  • Una succión débil.
  • Un llanto agudo.

¿Cómo se diagnostica la meningitis?

La meningitis bacteriana puede ser muy grave. Por eso, si observas síntomas o crees que tu hijo podría tener meningitis, es importante que acudas al médico de inmediato. Si se sospecha de meningitis, el médico pedirá pruebas, que probablemente incluyan una punción lumbar (punción espinal) para recoger una muestra de líquido cefalorraquídeo. Esta prueba mostrará cualquier signo de inflamación y si la infección se debe a un virus o a una bacteria.

¿Cómo se trata la meningitis?

La mayoría de los casos de meningitis vírica terminan en un plazo de 7 a 10 días. Algunas personas pueden necesitar tratamiento en el hospital, aunque los niños suelen poder recuperarse en casa si no están demasiado enfermos. El tratamiento para aliviar los síntomas incluye reposo, líquidos y analgésicos de venta libre.

Si se diagnostica una meningitis bacteriana -o incluso se sospecha-, los médicos empezarán a administrar antibióticos por vía intravenosa lo antes posible. Se pueden administrar líquidos para reponer los perdidos por la fiebre, la sudoración, los vómitos y la falta de apetito.

¿Qué problemas pueden surgir?

Las complicaciones de la meningitis bacteriana pueden requerir un tratamiento adicional. Las personas con shock o presión arterial baja pueden recibir más líquidos intravenosos y medicamentos para aumentar la presión arterial. Algunos niños pueden necesitar más oxígeno o ventilación mecánica si tienen problemas para respirar.

Las complicaciones de la meningitis bacteriana pueden ser graves e incluir problemas neurológicos, como pérdida de audición, problemas de visión, convulsiones y problemas de aprendizaje. Dado que el deterioro de la audición es una complicación frecuente, las personas que han padecido meningitis bacteriana deben someterse a una prueba de audición tras su recuperación.

El corazón, los riñones y las glándulas suprarrenales también pueden verse afectados, dependiendo de la causa de la infección. Aunque algunos niños desarrollan problemas neurológicos de larga duración, la mayoría de los que reciben un diagnóstico y tratamiento rápidos se recuperan completamente.

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